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Os dejo mi crónica para el que le apetezca leerla... Animaros los que estuvisteis a dar vuestra versión!:
Por fin llegaba el triatlón olímpico de Donosti, mi triatlón favorito de la temporada.
No empezaba muy bien ya que el día anterior me había enterado de que Luis y Celaya habían tenido una caída grave en bici. Luis ya me había comentado que, como decía él, había sido "chapa y pintura", pero nuestro amigo Javi Celaya seguía en el hospital intubado y en cuidados intensivos. Cualquiera que conozca un poco a Javi sabe que es un "hombre de hierro" que se hace querer al minuto 1. Hoy me he enterado de que ya ha despertado y estoy seguro de que estará dando guerra en breve.
Con esa caída en la cabeza, el día empezaba dándome cuenta que se me había olvidado el reloj... bueno esto era una tontería. Los nervios vinieron después, cuando me di cuenta llegando a Donosti de que me había olvidado el bidón en el frigorífico. Ahí estaba bien, muy fresquito, escondido y a resguardo de que me lo pudiese beber. No es bueno empezar nervioso, pero así empecé. Al llegar al box, un montón de gente maja del equipo y entre ellos, un ángel salvador, Ciro, que me dio un bidón repletito de un brebaje delicioso y que me mantuvo hidratado durante la bici ¡menos mal! ¡gracias Ciro!
Pequeño calentamiento, charletas y a la línea de salida. Creo que pocas veces he estado tan tranquilo y concentrado. Iba con ganas de darlo todo. Mooocccc y salimos todos. No me encontraba a gusto nadando, de hecho, últimamente, gracias a Ciro, he conseguido cambiar mi estilo nadando en la piscina, los tiempos han bajado, pero con el neopreno creo que llevo el mismo estilo de pato mareado de siempre... no acabo de estirar los brazos, ni de hacer rolido,... ni siquiera tengo la sensación de cansarme, pero tampoco de poder ir más rápido. Bueno, me quedo con lo mejor de todo que fue que la natación se me hizo corta.
Al salir del agua estábamos varios del equipo prácticamente juntos: Iñigo, que estaba casi listo, Xavi y Edu. Así que al salir con la bici tenía a unos pocos metros a Xavi y a Íñigo con un buen grupo. Estando estos dos cracks, ese era el grupo bueno, así que a saco a pillarles. Dándole caña, y haciendo relevos con otros dos con ganas de pillar también a ese grupo. Llegamos a los repechos y ahí les tengo, tan cerquita. Intento darle fuerte en el primer repecho, pero las piernas todavía no van bien. Llega el segundo, las patas mejor y me falta un pelo para pillarles, con el corazón en la boca, pero no les pillo. Otra vez voy con dos triatletas con ganas de pillar al grupo de delante y no sé si alguno más porque no miraba para atrás. Pues ala, a saco, vamos muy rápido y nos vamos relevando bien, pero las patas empiezan a pesar, y Xavi e Íñigo cada vez están más lejos. De todas formas ahí seguimos los tres y alguno mas que se nos une, pero que no ayuda mucho. Estábamos a nada de llegar al puerto y nos atrapa un grupo enorme. Buff qué frustrante!!. Para colmo se me sale la cadena, pero consigo meterla en marcha, menos mal, pero ya me quedo en la retaguardia del grupo, justo como no quería empezar a subir el puerto, cansando, en un grupo enorme que me ha pillado y no muy bien colocado. ¿He sido tonto y hubiera sido mejor que nos atrapara un grupo grande mucho antes? No creo porque he disfrutado de la persecución y de eso se trata, no?.
Empezamos a subir un puerto que me encanta, y se pone a llover. "¡Qué raro!" iba pensando, pero bueno al menos no hacía frío y no era desagradable. Niebla arriba, así que nos quedamos sin vistas, pero lo malo iba a ser la bajada, en las cuales yo no soy especialmente valiente, pero bueno ¡será por práctica este año sobre superficie húmeda!
Llego a Donosti, contento por la diversión sobre la bici, pero con las patas completamente congestionadas. Transición y a correr. Me encuentro con Unai, al que conocí este año en el stage de Benidorm, y vamos juntos corriendo al principio lo que hace que me olvide un poco de mis piernas. Sé que es más rápido que yo, así que la inevitable separación se produce y me quedo solo con mis pensamientos. Y con ellos me planto en la última vuelta y en la meta, contento, sin saber que tiempo había hecho, pero habiendo disfrutado un montón de mi triatlón favorito. Al llegar a meta los típicos avituallamientos, saludos, y un montón de gente del equipo, todos igual de contentos y satisfechos. El año que viene habrá que repetir con la intención de seguir disfrutando de esta distancia, que me parece la más divertida, y de este triatlón, que me parece el más chulo.
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