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Enhorabuena Yesa! Al final entre olímpico y sprint parece que estuvimos unos cuantos. Ya no hay triatlón en la zona en que no haya alguien del 42195!!. Por cierto, enhorabuena a Javi Álvarez, que, en olímpico acabó el 13, a Jon , el 25 y a Josu, el 75… que tres cracks!! Bueno, dejo la crónica de mi carrera: El resumen es que el día fue magnífico, el sitio igual de chulo que siempre, con mucho triatleta, y la organización más flojilla que otros años… quizás también al esperarme más por hacerse todas las distancias desde sprint hasta ironman. En el box del triatlón olímpico estuvimos Jon, Josu, Javi Álvarez y yo. Nada más cambiarnos nos dimos cuenta de que la consigna para dejar las mochilas, se limitaba a un callejón detrás del gimnasio que nos imaginamos era bastante goloso para los cacos. Así que al final resolvimos Josu y yo dejando en el coche nuestros enseres. Nos pusimos los neoprenos junto al coche en una calle e iniciamos la odisea hasta la salida. Yo ya estaba muerto de sed y no creo que sea bueno cambiar las típicas ganas de mear por ganas de beber. Mooocccc y salida. El agua se me hizo muy corta y divertida. Al final la salida australiana a mitad del recorrido, aunque hace que se te salga el corazón por la boca, también consigue que se te pase muy rápida y entretenida la natación. Al salir del agua y después de subir y bajar las escaleras del muro que separa la playa del pueblo, había que hacer un camino que yo pensé que nos acabaría llevando hasta Donosti. Bueno, ahí estaban las bicis esperándonos… lejos, pero estaban. Transición y dos vueltas a un circuito muy chulo con algún repecho. Goteo de adelantamientos, y como, viene siendo costumbre, en el kilómetro 5 aparece adelantándome don Jon, flamante finisher de Niza. Sigue el goteo de adelantamientos y de repente empiezan los grupos… yo aluciné. Me gustan las pruebas sin drafting, pero odio cuando me adelantan grupos de 10, 20 y hasta 30 personas, y ves que los jueces les ven y nos les dicen nada. Otros años eran muy estrictos y el simple hecho de que te adelantará alguien y se pusiera delante de ti, hacía que instantáneamente los jueces te advirtiesen que tenías que separarte sin que pase un segundo. Este año me he quedado bastante decepcionado al respecto. O hacemos con drafting o sin drafting, pero jugando todos a lo mismo. La verdad que me da igual llegar el 100, que el 200, que el 500, pero siempre desanima, sobretodo cuando vas flojo, ver como te adelantan grupos enormes. A eso hay que sumarle el tráfico abierto, que en las subidas y en llano no molesta, pero cuando vas bajando te da mucha rabia tener que frenar porque tienes un coche delante, y aunque te dices que le vas a adelantar, después te acuerdas de que lo haces por divertirte y que nadie te paga por ello, así que lo de jugarse la vida lo dejamos para otro momento. Y puestos a llorar y a quejarnos, me pase la bici soñando con agua fresquita, o por lo menos que no estuviese como mis bidones, que estaban como el te de las 5. “Sed, sed, sed… algo fresquito…” no dejaba de tener ese “maravilloso” pensamiento. Y mis patas, entre la sed y la falta de entrenamiento, no funcionaban. Y el avituallamiento no llegaba... y nunca llegó porque no había. Al acabar los escasos 40km allí estaba Josu, que también me había pasado en la bici, saliendo de boxes corriendo y animándome. La carrera, mejoró mucho en cuanto a avituallamientos, pero se me hizo eterna. El cuerpo no iba, así que a aplicar el ritmo tortuguilla que se me da tan bien, a parar en los avituallamientos a intentar hidratarme un poco…. Aunque a buenas horas!... y a seguir. Las patas no iban, pero el resto del cuerpo tiraba hacia meta, así que al final llegué, despacio, pero contento. Ahí empezaron mis males. Intenté beber algo y no me entraba muy bien, intentaba comer y no conseguía tragar nada, probé con todo, pero cada vez estaba más mareado y con más ganas de vomitar. Yo intentaba reponerme, pero eso no mejoraba, así que me propuso Josu ir a donde los médicos, y después de la experiencia de Zarauz pensé que era una buena idea ir antes de que empezase a empeorar. Allí me cuidaron durante más de media hora metiéndome un par de botes de suero que me devolvieron a la vida. Bueno, como de lo malo también hay que aprender, yo he aprendido muchas cosas: hay que hidratarse antes y durante, alimentarse antes y durante, si estás mal hay que ir al médico, y nunca hay que infravalorar la distancia olímpica (aunque lleves unos cuantos) y sobretodo, que a pesar de todo, el triatlón siempre es divertido.
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